De la ignorancia y la felicidad

18 03 2008

Hacía algún tiempo, un accidente mágico en la biblioteca, que como ya se ha dicho no es lugar para un
oficinista ordenado y burocrático, había transformado al bibliotecario en un Orangután. Desde entonces,
se había resistido a todos los esfuerzos por devolverle su forma original. Los brazos largos le parecían
muy útiles, así como los dedos de los pies prensiles y el derecho a rascarse en público, pero lo que más le
gustaba era que, de repente, todos los grandes interrogantes de la existencia se habían resuelto, y sólo
quedaba un vago interés por saber de dónde vendría el siguiente plátano. No era que no fuera consciente
de las grandezas y bajezas del ser humano. Sencillamente, le importaban un rábano.

Rechicero, de Terry Pratchet


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Un comentario

26 07 2009
AlbertoA

Entre más ignorante soy, menos me preocupo, luego soy más feliz.

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