En la mente de Sherlock

Sherlock Holmes © Foto de "Mr John" en flickr

Sherlock Holmes © Foto de “Mr John” en flickr

Aquí esta otro ejercicio de narrativa. Esta vez se trata del monologo interior, o sea, plasmar los pensamientos de un personaje tal y como le vienen a la cabeza, con cierto caos. Sensaciones e ideas agolpadas. 

El caso es que viendo la serie Sherlock se me ocurrió que seria una experiencia divertida meterme en la mente de este personaje. Y difícil también, por que el tipo esta como una chota, pero ¿quien dijo miedo?

Y me encontré que claro, la mente de Sherlock es impulsiva pero no particularmente caótica. Mas bien, es profundamente analitica. Lo cual ayuda a describir el mundo exterior del personaje… y resulta una herramienta narrativa bastante poderosa.

Me gusto lo bastante la idea que, ya vere cuando saco tiempo, quiza la convierta en algo mas que un simple ejercicio. Unas aventuras de Sherlock Holmes narradas desde la mente de Sherlock Holmes puede ser algo muy divertido…


¿Qué hora es? Las siete. Intolerable. ¿Cómo he podido dormir tanto? ¿Qué toca hacer hoy? Nada. ¿Nada? Si, Nada. ¿En serio? Nada, como ayer, anteayer y quien sabe cuántos días ya. Voy a morir de aburrimiento. ¡Por Dios! Veamos. ¿En qué puedo ocupar mi mente? Mas crucigramas, no. Me tienen harto. Son insultantemente simples. Insufribles. Aun es temprano para la música, así que nada de violines. John sigue durmiendo. El muy perezoso. ¿Saco el equipo de química? ¿Algún experimento? ¿Qué me resultaría de utilidad? Nada. La horrible, angustiosa y desesperante Nada. No se me ocurre Nada. Necesito estímulos frescos. Nuevos. Aquí ya lo tengo todo visto y revisado mil veces. Un paseo me sentara bien.

Un día claro. Sin niebla. Mejor. Así puedo observar fácilmente a la gente. Pequeños rompecabezas andantes con los que distraerme un rato. Como este buen hombre. Traje barato + Bombín ajado + Mal afeitado + Maletín grueso y desgastado = Vendedor de poca monta, probablemente a minoristas. ¡Bah! Demasiado fácil. Pueril. Esta ciudad es tan bulliciosa, y a la vez tan mediocre… Necesito más. Algo complicado. Exprimir mis neuronas. Eso, o dormirlas como sea. ¡Ja! John se pondría contento. Que le zurzan. Es tan mediocre como la ciudad. El parque. ¿Aquí pasare el día? ¿Dando de comer a los pájaros?

Parece que no soy el único madrugador. Mejor. Uno, dos… tres carruajes cruzando la ronda exterior de Regents Park. A ambos lados del camino, paseantes. Gente sin oficio ni beneficio que viene a respirar aire fresco. Como yo. Algunos noctámbulos alargando las últimas horas de la noche. ¿Qué hacen todos esos cuervos? Revolotean alrededor de un punto en el césped. Probablemente una ardilla o una rata moribunda. El lago esta helado. Reciente. El hielo no es muy grueso. Espero que a nadie se le ocurra patinar. Vamos, toca ejercitar la mente. A eso he venido. Una pareja dando un paseo. Caminan tranquilos. Bromean. Ella: Cincuenta años largos + Caminar lento y trabajoso + Ropa, joyas y tocado caros pero discretos + Manos pequeñas, ligeramente encallecidas + Peinado delicado + Exceso de maquillaje + Marca de anillo de boda, anillo ausente + Acento y vocabulario refinado, pero… +   pronuncia algunas “th” como “f”. Y un par de íes como “ai”: unos dejes claramente cockneys = Querida, has sido una muchacha muy trabajadora hasta que te casaste bien. ¿Quizá el joven Lord se encaprichó de su doncella? Y el chico: Veintitantos años + Viste con cierto estilo + Ropa cara pero vieja, remendada con cuidado + Foulard de cachemira alrededor del cuello. Reloj de oro. Probablemente regalos de su acaudalada amiga. Vaya, vaya… ¡Esa caricia en la mejilla no parece muy fraternal!

Bueno, eso ha estado un poco mejor. Pero no es suficiente, unas pocas banalidades no bastan. Demasiado obvias. Frívolas. En nada empezaré a gritar aquí mismo, si no encuentro algo ¡algo! que suponga un mínimo reto. Uno pequeño. Una mínima dificultad. Solo pido eso. ¿Es demasiado? Aquí esta, la vuelta a la Nada. Por Dios, ¡no! ¿Qué más hay? Detrás de la pareja. Un vagabundo: Barba poblada + Cojea + Toca el acordeón = ¿Qué? ¿Por qué me ha llamado la atención? Un momento… ¿Qué le pasa a la pareja?

¡Un golpe de suerte! Cae, la mujer cae al suelo. Ese andar fatigoso no presagiaba nada bueno. No es ninguna anciana para caminar así. ¿Enfermedad? ¿A qué le huele el aliento? Amargo. Almendras. Almendras verdes. ¡Cianuro! ¿Por qué se molesta el muchacho? ¡Solo estoy aquí para ayudar! La gente se acerca, estorba, confunde. Muerta. Ha muerto. Asesinada. ¡Genial! ¿Se ha enterado el marido de su affaire? ¿Está involucrado el chico? Llora, parece apenado. Me faltan datos… ¿Quiénes son? Viuda, la gente comenta que acababa de enviudar. Claro, ¡va vestida de negro! ¡Idiota! ¿Cómo no te has fijado antes? ¡Va de luto! ¡Por eso no llevaba el anillo! Estas en baja forma, ¡despierta! Si ella mató al marido, puede que alguien lo vengara. Inconsistente. Necesito más información. El vagabundo. Los zapatos, los zapatos… no encajan. Están sucios de tierra. Pero ahí donde no hay tierra, brillan. Que digo brillan, ¡Resplandecen! Se aleja. Camina rápido. ¿Ya no cojea? ¡Un vagabundo con zapatos nuevos! Eso es lo que me había llamado la atención. ¡El muy bastardo fingía! Por fin… ¡Mis plegarias han sido escuchadas! Debería ir a Scotland Yard. ¿Dónde va el vagabundo? Se aleja. Toma un puente, cruza el lago. Se adentra en el parque…

¡No puedo perderlo! Disimula, tienes que parecer uno más, alguien anodino. ¡Acabas de presenciar una muerte! Pon cara de angustiado. Así, mejor. Si paro un momento y me abanico con el sombrero, quedara más convincente. ¿Por donde sigue? Gira a la derecha por Saint Mark’s. Por allí solo hay una salida. Él no ha podido envenenar a la mujer. Torpe… ¡zapatos nuevos! Si sigo por Chester Road y giro en la siguiente calle, lo volveré a encontrar. Va vestido de vagabundo. Así no podría servirle ni comida ni bebida… El cianuro lo ha ingerido, eso es seguro. Es un camino paralelo, no lo perderé de vista. ¿Quizá la seguía para comprobar que el veneno hacia efecto? No, se habría enterado igual. Yendo por aquí no me alejare más de cincuenta yardas. Una distancia segura. ¿Para rematarla si fallaba? Debería dejarlo y avisar a Lestrade. Se relaja, camina a paso ligero. ¡Sherlock, deja ya esta inútil persecución y ve a comisaría! Ya sale del parque. Gira a la derecha por Marylebone. Debería…

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